Chicas de Europa occidental

El culto a la virgen María (Junio de 2012)

2016.06.04 13:48 ShaunaDorothy El culto a la virgen María (Junio de 2012)

https://archive.is/9MVFQ
Espartaco No. 35 Junio de 2012
De los archivos de Women and Revolution
El culto a la virgen María
(Mujer y Revolución)
El siguiente artículo ha sido traducido de Women and Revolution No. 15, verano de 1977, y es una reseña del libro Alone of All Her Sex: The Myth and the Cult of the Virgin Mary (Apartada de todo su sexo: El mito y el culto a la virgen María) de Marina Warner (Nueva York: Alfred A. Knopf, 1976). En su brevedad, el artículo proporciona una excelente exposición de la actitud de los marxistas revolucionarios ante la religión, así como una explicación materialista del origen y función social de ésta. A pesar de haber sido escrito hace ya 35 años, no es difícil extrapolar de la situación que describe a la actual. En EE.UU., la política burguesa ha estado crecientemente saturada de oscurantismo religioso, y el tema del artículo no podría ser más apropiado para México, donde el culto a la virgen de Guadalupe es el elemento central sobre el cual convergen la ideología nacionalista burguesa y la abrumadora religiosidad católica, apuntalada a un nivel fervoroso por la reciente visita del papa Ratzinger. Confiamos en que nuestros lectores encontrarán en este artículo no sólo una bocanada de aire fresco, sino también un mejor entendimiento de la naturaleza de la trinidad de la opresión capitalista: el estado, la religión organizada y la institución de la familia, principal fuente de opresión de la mujer en la sociedad dividida en clases.
Susan Adrian, fallecida en 2001, fue una dirigente de la LCI y una excelente maestra, entrenadora y propagandista del trotskismo. Para conocer más de ella, referimos a nuestros lectores al obituario publicado en Spartacist (Edición en español) No. 31, agosto de 2001, y especialmente a Prometheus Research Series No. 6, “Selected Speeches and Writings in Honor of Three Women Leaders of the International Communist League (Fourth Internationalist)” (Discursos y escritos escogidos en honor a tres mujeres dirigentes de la Liga Comunista Internacional [Cuartainternacionalista]), marzo de 2007.
Los marxistas vemos en la religión contemporánea —en la que el miedo y la degradación conforman una liturgia que vuelve a los creyentes estúpidos e impotentes ante la divinidad de sus opresores— algo odioso. Entendemos, sin embargo, que lo que sostiene la filiación religiosa en la era científica no es tanto la convicción intelectual como la opresión social. Así pues, si bien el espíritu anticlerical que animaba el vivo deseo de Voltaire de “ahorcar al último rey...con las tripas del último cura” puede ser sincero e incluso justificado, semejante “guerra contra dios” no trasciende el idealismo pequeñoburgués. La religión desaparecerá sólo cuando haya sido destruida la sociedad que la hace necesaria.
Las revoluciones burguesas establecieron el principio de la separación entre la iglesia y el estado, pero, como señaló Marx, esto no produjo la libertad respecto de la religión. Tampoco el declive de la vitalidad de la religión organizada ha eliminado el sentimiento religioso.
Si bien en Estados Unidos nunca ha existido una religión de estado, la vinculación del prejuicio religioso con los movimientos nativistas de derecha es bien conocida, y el patriotismo, la religiosidad y la prosperidad han constituido a través del tiempo la trinidad de la política imperial estadounidense. Hoy entre 30 y 40 millones de estadounidenses se consideran a sí mismos “cristianos renacidos”, para no hablar de las sectas más tradicionales ni mucho menos del miserable misticismo que sirve de basurero para los despojos de la Nueva Izquierda que aún buscan adquirir la liberación personal a bajo costo.
El tono mojigato de la última campaña presidencial, y el hecho de que el santísimo Jimmy Carter (quien dice consultar las decisiones importantes con su hermana curandera) se alzara con la victoria, apuntan no tanto a un resurgimiento religioso serio como a la pasividad desesperante que se cierne sobre la clase obrera estadounidense. Una muestra de la relación que guarda la conversión religiosa con la derrota política es el crecimiento de la secta de los Musulmanes Negros, que lucra con la desesperanza y el cinismo que se apoderaron de los negros tras los fracasos políticos y la destrucción física del movimiento negro de los años sesenta.
No es sorprendente que las mujeres sean con frecuencia las devotas más fervientes de la religión. Aisladas de la producción y lucha sociales dentro de los sofocantes confines de la familia, las mujeres han sido en general las principales víctimas de los “gendarmes en sotana” y también sus más confiables instrumentos.
El mito de la virgen madre de dios
El libro de Marina Warner, Alone of All Her Sex, intenta explorar el mito religioso que más explícitamente se ha dirigido a moldear y deformar la conciencia femenina: el mito de la madre virgen de dios. Los rituales y complejidades de la teología católica son más comunes y mejor conocidos en Europa y los países latinos que en EE.UU., pero esa imagen en particular ciertamente está relacionada con estereotipos y modelos más generales de “la mujer ideal”.
¡Y vaya que ha sido un mito poderoso! Dante y Botticelli encontraron inspiración en él; las agujas y campanarios de Notre Dame y Chartres se edificaron supuestamente para celebrarlo; e incluso Isabel I de Inglaterra —que no era de las que dejan que los escrúpulos religiosos interfieran con los asuntos de estado— se permitió envolverse en la imaginería de la “Reina Virgen”.
Desde luego, el mito del dios/redentor nacido de una virgen no es exclusivo del cristianismo, sino que tiene raíces en las leyendas antiguas. El poema de William Butler Yeats, “Leda y el cisne” (1923) revive el encuentro mítico entre el dios Zeus y la mortal Leda:
“Un golpe súbito: bate las alas sobre la chica hasta sentir sus muslos bajo las patas, y le muerde el cuello hasta que el seno inerme es ya su seno.
¿Cómo zafarse en su terror la mano de la emplumada gloria entre los muslos? ¿Y cómo el cuerpo asido en blanco júbilo puede ignorar el corazón ajeno?
Temblor del espinazo que concibe el muro profanado y el saqueo, la muerte del Atrida. Bajo el trance, y sometida por la sangre etérea, ¿sumó la chica ciencia a ese poder que abría ya su pico indiferente?”
Al describir el modo en que el culto a la madre virgen se extendió por Europa Occidental, Warner intenta explorar lo que plantea como una paradoja: “el que, en la celebración misma de la mujer humana perfecta, tanto lo humano como lo femenino sean sutilmente denigrados”. Unas 300 páginas después, presenta la siguiente hipótesis concluyente:
“La virgen María no es el arquetipo innato de la naturaleza femenina, el sueño encarnado; es un instrumento de la discusión dinámica de parte de la Iglesia Católica respecto a la estructura de la sociedad, presentado como un código de inspiración divina. Esta discusión cambia, según las contingencias...
“Gracias a su flexibilidad y su maña, la Iglesia Católica puede lograr adaptarla a las nuevas circunstancias de igualdad sexual, pero lo más probable es que la Virgen se convierta en leyenda… La leyenda de la virgen perdurará en todo su esplendor y lirismo, pero se habrá vaciado de contenido moral y por lo tanto habrá perdido los poderes reales que actualmente tiene para curar y para dañar”.
Sin embargo, lo que daña no es el mito, sino la realidad que éste mistifica, y no es mediante la renovación del mito como se va a “curar” a la mujer de su opresión. Marx y Engels citaron favorablemente el lema que encabezaba el semanario del republicano francés Loustalot:
“Los grandes nos parecen grandes sólo porque estamos de rodillas. ¡Pongámonos de pie!”
Sin embargo, añadieron: “Pero para ponerse de pie no basta con levantarse mentalmente, y dejar que sobre la cabeza real y sensible penda el yugo real y sensible, que no podemos destruir por arte de magia a fuerza de ideas”.
Fundamentos del cristianismo
El cristianismo comenzó como la ideología de las masas judías pobres bajo el Imperio Romano. Dado que las relaciones económicas no permitían que la riqueza se multiplicara mediante el desarrollo de las fuerzas productivas, la única manera en que las clases poseedoras de Roma podían sostener su riqueza era mediante el continuo y siempre expansivo saqueo de las áreas conquistadas. El costo extremadamente bajo del trabajo esclavo que se obtenía de ese modo era lo único que hacía que las empresas a gran escala (generalmente agrarias y a veces mineras) fueran relativamente rentables en comparación con las de los pequeños campesinos. La riqueza acumulada a través del saqueo se destinaba básicamente al consumo, a la búsqueda de diversiones.
La causa fundamental de la decadencia del Imperio Romano fue la contradicción, inherente al creciente dispendio de las clases poseedoras, entre el aumento del valor excedente, por un lado, y el carácter estático del modo de producción, por el otro. Y es también en esta contradicción donde deben buscarse las raíces del cristianismo primitivo. Abraham Leon escribió:
“Pero aunque sea evidente que la mayoría de los judíos desempeña un papel comercial en el imperio romano, no debe creerse por ello que todos sean ricos comerciantes o empresarios; por el contrario, la mayoría de los judíos se compone realmente de personas de humilde condición, de las que una parte obtiene sus medios de vida, directa o indirectamente, del comercio: buhoneros, descargadores, artesanos, etc.... Esta multitud humilde es la primera a quien golpea la decadencia del imperio romano y la que más sufre por las exacciones. Concentrada en grandes masas en las ciudades, posee mayor capacidad de resistencia que los campesinos dispersos por la campiña; también es mucho más consciente de sus intereses.
“En las capas pobres de las grandes ciudades de la Diáspora es donde se expande el cristianismo... En la medida en que a las insurrecciones judías siguen insurrecciones de capas populares no judaicas, la religión comunista judía se extiende rápidamente entre las multitudes paganas”.
Como ideología de protesta por parte de los desposeídos y los indefensos, el cristianismo encarnó un vehemente sentimiento antiplutocrático. En el evangelio según Lucas, por ejemplo, se lee:
“Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados… Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre”.
La epístola de Santiago es igualmente explícita:
“¡Vamos ahora, oh ricos! Llorad y aullad por las miserias que os esperan... Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego”.
El “comunismo” del cristianismo primitivo no se basaba, ni podía basarse, en la comunalización de la capacidad productiva de la sociedad, sino en la comunalización del consumo: “comunismo por medio del saqueo al opulento”, como decía Karl Kautsky. Pero, conforme el cristianismo se extendió, sus líderes se esforzaron por mellar su filo antiplutocrático.
El proceso por el cual pasó la iglesia no se debió fundamentalmente a la codicia y la ambición personal de sus funcionarios; no fue simplemente una herramienta para engañar y despojar a las masas. El cristianismo se volvió la religión oficial del Imperio Romano bajo Constantino, al mismo tiempo en que la decadencia del imperio, basada en el parasitismo y el bandolerismo, llevaba a las reformas de Diocleciano y Constantino, las cuales intentaron apoyarlo en una economía natural. Como religión de la clase de los grandes propietarios en el origen de la economía feudal europea, el fuego antiplutocrático que el cristianismo tenía originalmente quedó reservado a los mercaderes y usureros.
Secularización y celibato
Warner plantea un vínculo interesante entre la creciente riqueza de la iglesia y su santificación del celibato (las escrituras mismas no mencionan jamás la “inmaculada concepción” y plantean muchas dudas sobre la virginidad de María). Bajo la ley romana, una mujer tenía derecho a heredar riqueza y disponer de ella de manera independiente a partir de cierta edad. Entre las familias romanas, era común criar a los hijos varones en la vieja religión y a las hijas en la nueva; además, en la época de la decadencia romana solía ocurrir que las familias se extinguieran por la línea masculina. Así, la vocación del celibato (que implicaba no tener herederos) para las cristianas vírgenes y viudas sin hijos resultaba de lo más rentable para la iglesia. Fue pues, según Warner, como parte del creciente poder secular de la iglesia que el culto a la virgen alcanzó prominencia por primera vez.
Agustín, que vivió en el siglo V, trazó una conexión explícita y literal entre el acto sexual y el pecado original: Cristo nació de una virgen porque sólo así pudo evitar contaminarse del pecado original. La percepción de la virginidad como un estado inherentemente santo y la identificación de la pureza espiritual con la abstinencia sexual siguen dominando la doctrina de la iglesia hasta la fecha.
La imagen de la madre de dios —prácticamente ignorada durante los primeros cuatro siglos del cristianismo— no era la humilde y sumisa chica de la anunciación, sino la triunfante reina del cielo, una imagen que también servía para simbolizar la ventaja de la iglesia sobre otros gobernantes temporales a lo largo de Europa y el imperio Bizantino. Esta imagen de María como reina del cielo se mantuvo esencialmente inalterada, excepto quizá por la creciente opulencia de su indumentaria, por muchos siglos, prestándole la autoridad de la sanción divina al concepto de monarquía.
Parte del tributo económico considerado digno de una reina —y la separación entre lo temporal y lo divino fue convenientemente oscurecida— puede verse en la extraordinaria ola de adulación que fue el pretexto para la construcción de 80 catedrales en Francia en un solo siglo.
La ley feudal francesa de los siglos XII y XIII permitía que las mujeres poseyeran rangos y propiedades por derecho propio; y en una sociedad donde la adquisición de tierra era una necesidad constante y urgente, las herederas podían llegar a tener un inmenso poder: Leonor de Aquitania (1122-1204) es la más célebre de ellas. Pero la consolidación de Francia y otros territorios como estados-nación entró en conflicto con las tendencias centrífugas de los patrones feudales de herencia. Con el tiempo, las mujeres perdieron muchos de los derechos económicos de los que habían gozado.
Parte de la batalla por la consolidación nacional de Francia se libró como una guerra santa por parte del papa y los señores feudales del norte de Francia por subyugar el sur, campo de cultivo de la popular herejía cátara. Ésta, una forma ascética del maniqueísmo, permitía la entrada de la mujer al clero y sostenía que el sexo casual y la sodomía eran menos reprensibles que el matrimonio, el cual había poblado el pestilente universo. El sur de Francia también era la patria de la poesía provenzal de los trovadores, que exaltaba el amor adúltero. Por ende, desde muchos puntos de vista, tanto los herejes como los trovadores eran anatema para la iglesia y para la dinastía de los Capeto en el norte. Las batallas que se libraron en el sur a partir del siglo XIII acabaron con medio millón de personas.
Fue la generación de la nieta de Leonor de Aquitania, Blanca de Castilla, la que, alentada por la iglesia y el estado, empezó a enfocar su ardor en María como virgen. Esta “nueva” María asumió gran parte del carácter y la función del personaje original de la poesía provenzal, pero sin la celebración del hedonismo y la permisibilidad. Todavía se le reconocía como una reina poderosa, pero solamente, según se enfatizaba, por gracia de su hijo, y no por derecho propio. Se le retrataba como la encarnación de la hermosura y el ardor divino, pero sobre todo, de la castidad.
Como señala Warner, el estatus especial que obtuvo la madre virgen de dios tenía como reverso el igualmente especial desprecio a la mujer ordinaria, no virginal, que se consideraba, como Eva, la “oportunidad del pecado”, una tentadora que distraía al hombre de dios para conducirlo a una perdición eterna.
Recoger las flores de la vida
El libro de Warner es una mezcla frecuentemente desenfocada de investigación histórica y sociológica con nostalgia y autoanálisis. Y es franca respecto a su ambivalencia:
“No puedo entrar en una iglesia sin que me duela toda la seguridad y belleza de la salvación a la que renuncié. Recuerdo cuando visité Notre Dame en París y, de pie en medio de la nave, comencé a llorar de rabia por ese viejo amor y su perdurable capacidad de conmoverme”.
No habiendo saldado satisfactoriamente las cuentas de su propia experiencia con el oscurantismo religioso, Warner explica el dominio de la iglesia sobre los creyentes en términos meramente sicológicos e ideológicos.
Ciertamente hay que reconocerle a la iglesia el “genio...con que se adueña de la psique de sus fieles”, como dice la reseña del Village Voice. De hecho, en los países donde la iglesia católica ha sido una influencia cultural y política dominante, ha lesionado y distorsionado hasta tal punto la psique de las masas, que incluso los manifestantes políticamente motivados han caído en orgías de anticlericalismo torcido. Por ejemplo, en 1909, cuando el gobierno español intentó movilizar a los reservistas para defender sus colonias marroquíes, la población respondió con una huelga general y una frenética protesta de cinco días que incluyó el desenterrar cadáveres de monjas y el bailar con ellos por las calles.
Al mismo tiempo, históricamente la iglesia ha impuesto la manipulación sicológica mediante una coerción altamente efectiva, tanto física como social. Cuando, en los primeros seis meses de la Guerra Civil Española, los obreros y campesinos quemaron 160 iglesias hasta los cimientos, no sólo estaban protestando contra la opresión sicológica, sino también contra una poderosa institución estatal fanáticamente comprometida con la preservación de la monarquía y con la reacción.
Al final, Warner rechaza al eunuco femenino de la iglesia católica, si bien con una extraña ambivalencia feminista:
“Si bien la Virgen María no puede ser un modelo para la Mujer Nueva, es mejor tener una diosa que no tenerla, pues el encorbatado mundo masculino de la religión protestante se parece demasiado a un club de caballeros en el que no se admiten damas salvo los días especiales”.
Y así, al final, la cuestión de la mitología religiosa sigue consistiendo en la deprimente elección entre una fantasía perniciosa y una realidad yerma y estéril.
Los marxistas insistimos en que éstas no son las únicas alternativas. La crítica marxista de la religión desmitifica la fantasía religiosa y demuestra que fue el hombre quien creó a los dioses y diosas, y no al revés, pero no para que las masas trabajadoras se vean privadas del consuelo, por pequeño que sea, que esas fantasías puedan aportar en un mundo cruel, sino para remplazar esas pobres ilusiones con una realidad mucho más rica y satisfactoria. Marx lo expresó con la mayor elocuencia:
“La miseria religiosa es, por una parte, la expresión de la miseria real, y por otra parte, la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura agobiada por la desgracia, el alma de un mundo sin corazón, el espíritu de una época sin espíritu. Es el opio del pueblo.
“...Exigir que se renuncie a las ilusiones concernientes a nuestra propia situación, es exigir que se renuncie a una situación que necesita de ilusiones. La crítica de la religión es pues, en germen, la crítica de este valle de lágrimas, en el que la religión es una simple aureola.
“La crítica ha deshojado las flores imaginarias que cubrían la cadena de la religión, no para hacerla prosaica y desoladora, sino para que el hombre las sacuda y recoja las flores de la vida”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/35/virginmary.html
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2016.06.04 03:57 ShaunaDorothy Levantamiento de masas derroca al odiado Mubarak - Egipto: El ejército en el poder apuntala al régimen capitalista ¡Por un partido obrero revolucionario! ¡Por un gobierno obrero y campesino! (Primavera de 2011)

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Espartaco No. 33 Primavera de 2011
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 974 (18 de febrero de 2011), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
14 DE FEBRERO—Gobernó Egipto con mano de hierro por cerca de 30 años. Pero el 11 de febrero, después de 18 días de un levantamiento sin precedentes coronado por una ola de huelgas, Hosni Mubarak finalmente se vio forzado a renunciar a la presidencia egipcia, entregándole el poder al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. En la Plaza Tahrir (Liberación) en El Cairo y en ciudades de todo el país, estallaron celebraciones masivas de millones de personas de todos los sectores sociales; es el júbilo por lo que parece ser el final de una dictadura venal y corrupta que gobernó el país bajo leyes de excepción, encarcelando y desapareciendo a sus opositores en las vastas cámaras de tortura de Egipto.
Inspirado por el levantamiento de Túnez, donde los manifestantes desafiaron una severa represión para derrocar a la dictadura de Zine al-Abidine Ben Ali, Egipto estalló a partir del 25 de enero. Los manifestantes enfrentaron valerosamente una enorme arremetida de las odiadas Fuerzas Centrales de Seguridad, que dejó al menos 300 muertos. En todo el país —desde la capital hasta Alejandría en el norte y Aswan en el sur, y desde los centros industriales como Mahalla al-Kobra, Suez y Puerto Said hasta las ciudades del desierto como Jarga en el Sahara y al-Arish en el Sinaí—, los manifestantes desataron su furia contra el régimen dirigiéndose contra los edificios de la policía y de seguridad, así como los del gobernante Partido Nacional Democrático.
Mubarak fue derrocado. Pero el pilar más importante del aparato estatal capitalista bonapartista de Egipto, el ejército, ocupa hoy el poder directamente. Los militares anunciaron la disolución del parlamento títere de Mubarak y la formación de un panel para enmendar una constitución que ni siquiera vale el papel en el que está impresa. Como advertimos en nuestro último artículo sobre las protestas de Egipto, “Que quede claro: independientemente de lo que ocurra con Mubarak, sigue planteada la amenaza grave de que los gobernantes burgueses de Egipto exijan una represión salvaje para restaurar y mantener el ‘orden’ capitalista” (WV No. 973, 4 de febrero). Han habido escaramuzas entre los manifestantes de la Plaza Tahrir y los soldados que intentan evacuarlos. El 14 de febrero, mientras circulaban rumores de que el régimen prohibiría las huelgas, el ejército emitió el Comunicado No. 5, en el que denunciaba las huelgas argumentando que conducirían a “resultados negativos” y ordenaba a los obreros que volvieran al trabajo.
Todos los opositores burgueses —desde demócratas liberales como Mohamed ElBaradei y su Asociación Nacional por el Cambio, George Ishak de la organización Kefaya y Ayman Nour del partido Ghad, hasta la reaccionaria Hermandad Musulmana— han recibido al ejército con los brazos abiertos con el fin de restaurar la estabilidad. Las omnipresentes banderas egipcias que se ondean en las manifestaciones, las cuales movilizaron a todos los sectores de la sociedad salvo a las capas más altas de la burguesía, reflejan una muy arraigada conciencia nacionalista. Surgido de una historia de subyugación imperialista, el nacionalismo ha servido por mucho tiempo a los gobernantes burgueses de Egipto para oscurecer la división de clases entre la diminuta capa superior asquerosamente rica y la brutalmente explotada y empobrecida clase obrera.
Hoy, este nacionalismo se expresa con la mayor claridad en la creencia de que el ejército es el “amigo del pueblo”. Desde el golpe de estado dirigido por Gamal Abdel Nasser y sus Oficiales Libres en 1952, que derrocó a la monarquía y puso fin a la ocupación británica del país, el ejército ha sido considerado el garante de la soberanía nacional egipcia. De hecho, desde 1952, el ejército ha sido la columna vertebral de una dictadura tras otra. Ese año, Nasser lo movilizó para disparar contra obreros textiles en huelga en Kafr Al-Dawwar, cerca de Alejandría. En 1977, Anwar el-Sadat lo movilizó para “restaurar el orden” tras un levantamiento nacional de dos días en respuesta al precio del pan. Apenas la semana pasada, el ejército facilitó los ataques asesinos de policías vestidos de civil y golpeadores a sueldo del régimen contra los manifestantes que ocupaban la Plaza Tahrir. Pese a declarar que no se opone a los manifestantes anti-Mubarak, el ejército arrestó a cientos y torturó a muchos. ¡Abajo la ley de excepción! ¡Libertad a todas las víctimas de la represión estatal bonapartista!
Junto con la policía, los tribunales y las cárceles, el ejército constituye el núcleo del estado capitalista, un aparato para la represión violenta de la clase obrera y los oprimidos. Sobre todo, la campaña por “restaurar la estabilidad” va dirigida contra la clase obrera. En medio de las protestas contra Mubarak, decenas de miles de obreros estallaron huelgas que continúan hasta hoy. Éstas abarcan a los cerca de seis mil obreros del Canal de Suez, por el que atraviesa el ocho por ciento del comercio mundial. Sin embargo, los pilotos del Canal siguen trabajando, asegurando el tránsito de los barcos. Miles de obreros textiles y metalúrgicos se fueron a huelga en la ciudad industrial de Suez, escenario de algunas de las protestas más combativas. Según el Guardian londinense (28 de enero), ahí los manifestantes “tomaron las armas almacenadas en una comisaría y pidieron a los policías que salieran del edificio, para después quemarlo”. Los trabajadores del transporte público de El Cairo siguen en huelga mientras que, tras la caída de Mubarak, las huelgas se han extendido a los obreros metalúrgicos fuera de la capital, los trabajadores de correos, los obreros textiles de Mansoura y otras ciudades, así como a miles de trabajadores petroleros y del gas.
Al luchar por demandas económicas —contra los salarios de hambre, los empleos eventuales y la constante humillación por parte de los patrones— la clase obrera está demostrando la posición excepcional que detenta al echar a andar los engranajes de la economía capitalista. Este poder social confiere a la clase obrera el potencial de dirigir a las masas empobrecidas en la lucha contra su condición abyecta. En un país en el que casi la mitad de la población vive con dos dólares o menos al día y donde la miseria está reforzada por la represión de un estado policiaco, las aspiraciones democráticas de las masas están entrelazadas con la lucha en contra de sus condiciones económicas.
Derechos democráticos elementales como la igualdad legal de la mujer y la plena separación entre la religión y el estado; la revolución agraria que le dé tierra a los campesinos; el fin del desempleo y la miseria absoluta: las aspiraciones básicas de las masas no pueden verse satisfechas sin derrocar al orden capitalista bonapartista. El instrumento indispensable para que la clase obrera asuma la dirección es un partido revolucionario, que sólo puede construirse mediante una lucha implacable contra todas las fuerzas burguesas, desde el ejército hasta la Hermandad y los liberales que falsamente dicen apoyar la lucha de las masas. Un partido así debe actuar, en palabras del líder bolchevique V.I. Lenin, como un “tribuno del pueblo”, luchando contra la opresión de la mujer, los campesinos, los cristianos coptos, los homosexuales y las minorías étnicas.
La liberación de las fuerzas productivas de las cadenas con que las ciñen los imperialistas y sus agentes económicos y políticos de la burguesía egipcia sólo puede venir a través de la conquista del poder por parte de la clase obrera, al frente de todos los oprimidos. Esto se consiguió por primera y única vez con la victoria de la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia. Dirigida por el Partido Bolchevique, la clase obrera derrocó el orden burgués, liberando al país del yugo imperialista, aboliendo la propiedad privada de la tierra y liberando a una miríada de naciones y pueblos oprimidos del antiguo imperio zarista. La solución de estas tareas democráticas se combinó con la expropiación de los medios de producción por parte del estado obrero, lo que sentó las bases para el desarrollo de una economía colectivizada y planificada.
¡Por la revolución permanente!
Egipto es un país de desarrollo desigual y combinado. Junto con la industria moderna, existe un vasto campesinado sin tierra bajo la bota de terratenientes implacables. El país tiene un pequeño sector de jóvenes tecnológicamente al día y altamente educados junto con una tasa de alfabetización de apenas 71 por ciento (59 por ciento en el caso de las mujeres). Alminares medievales y edificios modernos rivalizan en el horizonte de El Cairo, mientras en sus calles los automóviles modernos luchan por abrirse paso entre rebaños de cabras y ovejas y carros tirados por burros. Una inmundicia y una pobreza inhumanas compiten con despliegues grotescos de riqueza. Desde el enclave obscenamente próspero de Zamalek puede verse, del otro lado del Nilo, el barrio miserable de Imbaba, donde los niños beben de las coladeras abiertas y a veces son devorados vivos por perros y ratas. El odio popular contra Mubarak se alimenta en buena parte de la enorme fortuna que ha amasado su familia, estimada en cerca de 70 mil millones de dólares.
Una potencia regional por derecho propio, Egipto es sin embargo una neocolonia, cuya brutal y asesina burguesía está atada —y necesariamente tiene que estarlo— por un millón de lazos al imperialismo mundial, que se beneficia de la explotación, opresión y degradación de sus masas. Durante décadas, el principal apoyo del régimen de Mubarak fue el imperialismo estadounidense, al que Egipto sirve como eje para el dominio del Medio Oriente rico en petróleo. Comenzando con el gobierno de Sadat, Egipto ha sido un aliado estratégico del Israel sionista y en los últimos años ha ayudado al bloqueo hambreador de los palestinos de Gaza, inclusive sellando la frontera en el Sinaí.
Durante el levantamiento contra Mubarak, el gobierno de Obama osciló entre expresiones de apoyo a su régimen —especialmente a las “reformas” que prometió su vicepresidente Omar Suleiman, quien por mucho tiempo ha desempeñado un papel clave en el programa de rendición y tortura de la “guerra contra el terrorismo” de Washington— y críticas vociferantes del gobierno. Estados Unidos ha destinado mil 300 millones de dólares cada año para armar al ejército egipcio. Tras la renuncia de Mubarak, Obama declamó que Estados Unidos estaba “dispuesto a dar toda la asistencia necesaria —y solicitada— para buscar una transición hacia la democracia que tenga credibilidad”.
Para darse una idea de lo que Washington quiere decir cuando habla de democracia, basta desplazar la mirada más hacia el este, a los cadáveres de más de un millón de iraquíes que murieron como resultado de la invasión y ocupación de 2003, así como a la barbarie imperialista que las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN infligieron a los pueblos de Afganistán. Sólo hay que mirar a los jeques, déspotas y caudillos que abundan en el Medio Oriente y que, junto con los gobernantes israelíes, actúan como agentes del imperialismo estadounidense. Cuando Obama dice que quiere una “transición ordenada del poder” en Egipto, quiere decir que desea un Egipto “estable”, con el ejército cumpliendo su papel en la región en nombre de Estados Unidos.
La auténtica liberación nacional y social requiere que el proletariado se movilice en una lucha revolucionaria contra los imperialistas y la burguesía nacional. Una revolución proletaria en Egipto tendría un efecto electrizante entre los obreros y oprimidos de todo el Norte de África, el Medio Oriente y más allá. Más de una cuarta parte de todos los hablantes de árabe vive en Egipto, un país de más de 80 millones de habitantes y que tiene al proletariado más numeroso de la región. Ya han estallado protestas desde Marruecos hasta Jordania y Yemen —estados clientes de EE.UU.— en solidaridad con las masas egipcias y en contra de sus propios gobernantes déspotas. El 12 de febrero, en Argel cerca de 35 mil policías se lanzaron sobre una protesta de diez mil manifestantes que exigían la renuncia de Abdelaziz Bouteflika y arrestaron a cientos.
En Gaza, miles se movilizaron tras la renuncia de Mubarak, ondeando banderas palestinas y egipcias, y deseando desesperadamente que un nuevo régimen egipcio alivie su hambruna. Antes del 11 de febrero, tanto Hamas en Gaza como la Autoridad Palestina en Cisjordania habían tratado de sofocar toda manifestación de solidaridad. Una revolución socialista en Egipto abriría una perspectiva de liberación nacional y social ante las oprimidas masas palestinas y, al extender una mano de solidaridad obrera al proletariado hebreoparlante de Israel, ayudaría a sentar las bases para destruir desde dentro al estado-guarnición sionista de Israel mediante una revolución obrera árabe-hebrea.
De manera crucial, una revolución proletaria en Egipto encararía inmediatamente la necesidad de extenderse a los países capitalistas avanzados de Europa Occidental y Norteamérica, lo que sentaría las bases para la eliminación de la escasez mediante el establecimiento de una economía socialista planificada al nivel internacional. Como subrayó León Trotsky, dirigente junto con Lenin de la Revolución Rusa, en su libro de 1930, La revolución permanente:
“La conquista del poder por el proletariado no significa el coronamiento de la revolución, sino simplemente su iniciación. La edificación socialista sólo se concibe sobre la base de la lucha de clases en el terreno nacional e internacional...
“La revolución socialista empieza en la palestra nacional, se desarrolla en la internacional y llega a su término y remate en la mundial. Por lo tanto, la revolución socialista se convierte en permanente en un sentido nuevo y más amplio de la palabra: en el sentido de que sólo se consuma con la victoria definitiva de la nueva sociedad en todo el planeta”.
¡Romper con el nacionalismo burgués!
La presente situación en Egipto ofrece una apertura extraordinaria para que los marxistas planteemos una serie de demandas transicionales que vinculen las actuales luchas de la clase obrera y los oprimidos con la conquista del poder proletario. Pero prácticamente toda la izquierda internacionalmente se ha limitado ha ofrecer un vacuo aplauso a lo que llama la “Revolución Egipcia”. Esto queda ejemplificado por el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] de Estados Unidos que, cuando el ejército asumió el control del país el 11 de febrero, publicó un encabezado que decía: “El WWP se regocija junto con el pueblo egipcio”.
En Egipto, el grupo Socialistas Revolucionarios (SR), inspirado por el Socialist Workers Party británico del fallecido Tony Cliff, emitió una declaración el 1º de febrero llamando a que los obreros egipcios “¡usen su poder y la victoria será nuestra!” Pero esto no era un llamado a que la clase obrera luchara por el poder. Por el contrario, los SR disuelven a la clase obrera en la exigencia no clasista de “todo el poder al pueblo” y en la consigna de “revolución popular”. Cuando dicen “¡Abajo el sistema!”, los SR identifican al “sistema” con el régimen de Mubarak, no con el orden capitalista. En toda la declaración no se menciona siquiera la palabra “socialismo”. Tampoco hay la menor indicación de oposición a los demócratas liberales burgueses como ElBaradei, la reaccionaria Hermandad Musulmana o el extendido nacionalismo que sirve para atar a los explotados y oprimidos con la burguesía egipcia. De hecho, los SR apelan al craso nacionalismo egipcio al declarar: “La revolución debe restaurar la independencia de Egipto, su dignidad y su papel dirigente en la región”.
En medio de las rampantes ilusiones en el ejército, los SR se quejaban de que “éste ya no es el ejército del pueblo”. El ejército de los regímenes capitalistas de Nasser, Sadat y Mubarak no fue nunca el “ejército del pueblo”. ¡Ahora, estos reformistas están promoviendo incluso a la odiada policía, regocijándose en su declaración del 13 de febrero de que “la ola de la revolución social se ensancha día con día conforme nuevos sectores se unen a las protestas, incluyendo a los policías, los mujabarín [agentes de inteligencia] y los oficiales de policía”! Tan profundas son las ilusiones de los SR en la benevolencia del estado capitalista que abrazan a los carniceros, violadores y torturadores del régimen, las mismas fuerzas que por años han aterrorizado a la población, que en las últimas semanas han asesinado a más de 300 manifestantes y que el 2 de febrero ayudaron a organizar el asalto a la Plaza Tahrir.
La clase obrera debe tomar la dirección
Los jóvenes egipcios que iniciaron la “Revolución del 25 de enero” han sido aclamados por todos, desde los opositores burgueses hasta los medios de comunicación estatales que, hasta la caída de Mubarak, los habían denunciado como agentes extranjeros. Entre estos jóvenes, en su mayoría pequeñoburgueses, un buen número estuvo animado no sólo por sus propios reclamos, sino particularmente por el inquieto proletariado egipcio, que en la última década ha participado en una ola de luchas que ha abarcado a más de dos millones de obreros que han tomado parte en más de tres mil huelgas, plantones y demás acciones. Éstas se llevaron a cabo desafiando a la corrupta dirigencia de la Federación Sindical Egipcia, que Nasser estableció en 1957 como brazo del estado.
En el fondo, la pequeña burguesía —una clase intermedia que abarca muchas capas con intereses diversos— es incapaz de postular una perspectiva coherente e independiente, y necesariamente caerá bajo el influjo de una de las dos clases principales de la sociedad capitalista: la burguesía o el proletariado. Entre estos jóvenes militantes, que mostraron una increíble valentía al enfrentar al régimen de Mubarak, los que estén comprometidos a luchar en nombre de los desposeídos deben ser ganados al programa revolucionario e internacionalista del trotskismo. Estos elementos serán críticos para forjar un partido revolucionario que, como los bolcheviques de Lenin, se fundará mediante la fusión de los obreros más avanzados con intelectuales desclasados.
En oposición a una perspectiva proletaria y revolucionaria, los reformistas del Secretariado Unificado (S.U.) presentan la democracia burguesa como el fin último de la lucha. En un artículo de enero de 2011 publicado en Internet bajo el título “Las revoluciones están en marcha en Túnez y Egipto”, el S.U. exige “iniciar un proceso de elecciones libres para una Asamblea constituyente”, presentando esto como parte de un “programa de un gobierno democrático que estaría al servicio de los obreros y la población”.
Ningún gobierno “estaría al servicio de los obreros y la población” sin el derrocamiento de la burguesía. Como escribió Lenin en sus “Tesis sobre la Asamblea Constituyente” de diciembre de 1917: “Todo intento, directo o indirecto, de plantear la cuestión de la Asamblea Constituyente —desde un punto de vista jurídico, formal, dentro del marco de la democracia burguesa corriente, sin tener en cuenta la lucha de clases y la guerra civil— es una traición a la causa del proletariado y la adopción del punto de vista de la burguesía”. Estamos por que los obreros y campesinos expulsen a los funcionarios del gobierno nombrados desde arriba. Exigimos el fin de la prohibición de los partidos políticos y llamamos por una asamblea constituyente revolucionaria basada en el sufragio universal. Lograr esta demanda requiere una insurrección popular que derroque el régimen militar. Al mismo tiempo, los marxistas deben luchar por organizaciones obreras masivas e incluyentes como órganos embrionarios del poder estatal proletario.
Nuestro propósito es ganar a los oprimidos y desposeídos al lado de la clase obrera, contraponiendo su poder social y liderazgo a todas las alas de la burguesía nacional egipcia y luchando por arrancar a las masas de sus ilusiones en la democracia burguesa. A lo largo de las huelgas de la última década y durante el actual levantamiento, los obreros formaron comités de huelga y otros organismos para coordinar sus acciones. Estos órganos de lucha plantean directamente la necesidad de sindicatos independientes del estado capitalista y todas las fuerzas burguesas. Hoy, existe una base palpable para impulsar la perspectiva de construir organizaciones obreras más amplias. Éstas incluirían comités de huelga conjuntos, que reúnan obreros de diferentes fábricas en huelga; guardias de defensa obreras, organizadas independientemente del ejército para defenderse contra los golpeadores y rompehuelgas del régimen; y comités populares basados en la clase obrera que se encarguen de la distribución de alimentos y otros bienes ante la escasez y la corrupción del mercado negro.
El surgimiento de estas organizaciones, culminando con consejos de obreros, plantearía la cuestión de qué clase gobierna la sociedad. Al actuar como un pivote en torno al cual millones de trabajadores estén unidos en sus luchas contra los explotadores, los consejos de obreros, como los soviets que surgieron durante la Revolución Rusa, serían órganos de poder dual, que competirían por el poder con la burguesía. Sólo cuando la clase obrera se erija como un contendiente serio por el poder, la base conscripta del ejército, extraída en su gran mayoría de la clase obrera y el campesinado, podrá ser escindida de la oficialidad burguesa y ganada al lado del proletariado.
¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Si bien las protestas en Egipto han estado centradas en exigencias seculares y democráticas, las imágenes de las protestas muestran repetidas sesiones de rezos —no sólo islámicos, sino también coptos en la Plaza Tahrir el domingo 6 de febrero, “Día de los Mártires”—. La religión es omnipresente en Egipto, promovida por los islamistas, la iglesia copta y el gobierno, cuyo argumento se puede resumir así: si no pueden tener comida, que tengan a Dios. Esta profunda religiosidad pesa como una roca sobre las mujeres, cuyas condiciones de vida se han deteriorado en las últimas décadas. Cualquier organización socialista que no asuma la lucha por la liberación de la mujer en Egipto será una farsa y un obstáculo para la liberación humana.
La mayoría de las mujeres que salieron a la Plaza Tahrir y otros lugares de Egipto llevaban la mascada que cubre el cabello y el cuello (hijab). Más del 80 por ciento de las mujeres egipcias lleva el hijab —no por ley, sino forzadas por una norma social basada en el oscurantismo— para consternación de muchas de sus madres, que décadas antes lucharon por quitárselo.
La opresión de la mujer forma parte del núcleo de la sociedad egipcia. De igual forma que el predominio de la religión, ésta tiene sus raíces en el atraso del país, el cual es reforzado a su vez por la subyugación imperialista. La ley egipcia codifica esta opresión. La constitución declara: “El Estado garantizará la coordinación de los deberes de la mujer para con su familia y su trabajo en la sociedad” y “la fuente principal de la legislación es la Jurisprudencia Islámica (Sharia)”. La poligamia es legal, al igual que el repudio (en el que un hombre puede divorciarse de su esposa simplemente diciéndole “me divorcio de ti”). El aborto es ilegal, con muy pocas excepciones, y la mujer está subordinada por ley a su padre o a su esposo. La ley egipcia trata el adulterio del hombre y de la mujer de maneras muy diferentes, siendo el segundo mucho más grave.
Aunque es ilegal, la mutilación genital femenina prolifera, tanto entre musulmanes como entre cristianos. Según la Organización de las Naciones Unidas, el 96 por ciento de las mujeres entre los 15 y los 49 años de edad han sufrido la mutilación genital. Los “asesinatos de honor” también son rampantes entre los musulmanes y los cristianos, aunque las estadísticas son imposibles de encontrar ya que éstos no se reportan o se reportan como suicidios. Una rápida ojeada al cine y la televisión egipcios basta para mostrar hasta qué punto esta barbaridad es una tradición valorada y respetada. La ley egipcia contiene excepciones atenuantes al castigo del homicidio, que permiten a los jueces reducir las sentencias de los hombres que asesinan a mujeres como resultado de “crímenes pasionales”.
La valerosa socialista y feminista egipcia Nawal El-Saadawi ha escrito numerosas obras sobre la opresión de la mujer en el Medio Oriente. En su clásico de 1980, The Hidden Face of Eve [La cara oculta de Eva], habla de la arraigada obsesión con el “honor”:
“La sociedad árabe aún considera que la fina membrana que cubre la apertura de los órganos genitales externos es la parte más preciada e importante del cuerpo de una niña, mucho más valiosa que un ojo, un brazo o una pierna. Una familia árabe no sufre tanto si una chica pierde un ojo como si pierde la virginidad. De hecho, si una niña pierde la vida, sería una catástrofe menor comparada con la que sería si pierde el himen”.
Al mismo tiempo, las mujeres conforman una parte decisiva de la clase obrera, donde han desempeñado un papel dirigente en las huelgas de la última década, especialmente en la industria textil. Una de las más dramáticas fue la huelga textil de diciembre de 2006 en Mahalla al-Kobra. Más de 20 mil trabajadores pararon. Y fueron mujeres quienes la dirigieron, iniciando la huelga mientras los hombres seguían trabajando. Durante su protesta a las afueras de la fábrica, comenzaron a corear: “¿Dónde están los hombres? ¡Aquí están las mujeres!” Esto tuvo el efecto deseado, pues los hombres se les unieron, lanzando una de las huelgas más grandes que Egipto haya presenciado en años.
Puede que la mujer egipcia sea la esclava de los esclavos, pero también es una parte vital de la misma clase que sentará las bases materiales de su liberación al romper las cadenas del atraso social y el oscurantismo religioso mediante la revolución socialista. Como enfatizó Trotsky en un discurso de 1924, “Perspectivas y tareas en el Lejano Oriente”, “no habrá mejor comunista en Oriente, ni mejor combatiente por las ideas de la revolución y del comunismo, que la mujer obrera que ha despertado”.
La bancarrota del nacionalismo egipcio
Durante mucho tiempo, los gobernantes egipcios se han aprovechado de que las fronteras modernas de su país, de manera única en el Norte de África y el Medio Oriente, son similares a las antiguas. Esto supuestamente confirma la creencia de que la nación egipcia se remonta a los albores de la civilización. En realidad, el nacionalismo egipcio es producto de la obra modernizadora de principios del siglo XIX del gobernante otomano albanés Mohammed Ali, quien creó las primeras escuelas seculares, estableció el primer ejército nacional y sentó las bases para el surgimiento de una burguesía nacional. Sin embargo, Egipto siguió subyugado por las potencias coloniales europeas.
La fuerza de la mitología nacionalista egipcia también ha podido verse en la adulación al gobierno del coronel Nasser, un caudillo nacionalista de izquierda, en la que ha participado buena parte de la izquierda. Un elemento central de la fe popular en el ejército es el hecho de que el régimen de Nasser marcó la primera vez que los egipcios gobernaban el país desde la conquista persa en el año 526 antes de nuestra era. Desde que Nasser tomó el poder en 1952 todos los gobernantes egipcios han salido del ejército.
El ejército egipcio también es el único en el mundo árabe que ha logrado acertarle un golpe severo al ejército israelí, durante la guerra árabe-israelí de 1973 (tras haber sufrido una derrota humillante en 1967). Hablando de cómo el ejército “ya no es el ejército del pueblo”, el grupo de los Socialistas Revolucionarios escribió en su declaración del 1º de febrero: “Este ejército ya no es aquel que derrotó al enemigo sionista en octubre de 1973” (la guerra terminó en un empate). De hecho, la guerra de 1973, así como la de 1967 y la de 1948, no fue sino una batalla entre dos potencias regionales por sus propios intereses, en la que el proletariado no tenía bando. En cambio, la clase obrera internacional tenía el deber de defender a Egipto contra el ataque imperialista durante la guerra de 1956, que comenzó después de que Nasser nacionalizara el Canal de Suez.
En cuanto a Israel, no hay duda de que el estado sionista es el enemigo brutal de las masas palestinas, y exigimos la retirada inmediata de todas las tropas y colonos israelíes de los territorios ocupados. Pero también lo son los gobernantes árabes, que tienen las manos manchadas con la sangre de decenas de miles de palestinos. La liberación social y nacional de los palestinos no sólo requiere barrer con el estado sionista, sino también derrocar a los gobernantes capitalistas árabes en Jordania, donde la mitad de la población es palestina, y en el resto de la región. Entendemos que no será una tarea fácil arrancar al proletariado hebreo parlante de las garras del sionismo; pero cualquier perspectiva para Israel que rechace la revolución obrera árabe-hebrea condena a las masas palestinas a la opresión nacional.
El apoyo al nacionalismo árabe ha llevado a derrotas sangrientas del movimiento obrero en todo el Medio Oriente, y de manera notable en Egipto, donde Nasser llegó al poder apoyado por los estalinistas egipcios. Al llegar al poder, Nasser trató de apelar a Estados Unidos, pero fue rechazado; entonces volvió los ojos al estado obrero degenerado soviético en busca de asistencia financiera, militar y política. Al mismo tiempo, para consolidar su dominio, suprimió a los comunistas, a los cuales apresó, torturó y asesinó. Pero incluso mientras esto ocurría, el Partido Comunista siguió apoyando a Nasser y en 1965 se liquidó en su Unión Socialista Árabe.
Detrás de esta abyecta capitulación estaba el esquema estalinista de la “revolución por etapas”, que pospone la revolución socialista para un futuro indefinido mientras en la primera etapa, la “democrática”, el proletariado se subordina a una burguesía nacional supuestamente “antiimperialista”. La historia ha demostrado que la “segunda etapa” consiste en asesinar a los comunistas y masacrar a los obreros. Millones de obreros que buscaron la dirección de los partidos comunistas en Irak, Irán y otros lugares fueron traicionados por sus falsos líderes estalinistas. En Egipto, esta traición se presentó como apoyo al “socialismo árabe” de Nasser.
De hecho, el “socialismo árabe” era un mito que consistía en un capitalismo con una fuerte inversión estatal. Estaba diseñado para suprimir al proletariado, que se había lanzado a luchas sustanciales en el periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial, incluyendo luchas contra la ocupación británica. El papel que Nasser le confería a los obreros quedó capturado en su declaración: “Los obreros no exigen; nosotros damos”. A cambio de la pasividad del proletariado, Nasser implementó varias reformas que aumentaron los salarios y redujeron el desempleo. Sin embargo, con el tiempo, la inversión estatal terminó por agotarse, y ya no quedó mucho para “dar”.
Tras la llegada de Sadat al poder en 1970, los comunistas quisieron reorganizarse. Sadat respondió desatando a la Hermandad Musulmana para que los aplastara de manera efectiva. También expulsó a los asesores soviéticos (tras haber usado el armamento soviético contra Israel en la guerra de 1973) e instituyó la política de “puertas abiertas” a la liberalización económica, recortando los subsidios alimenticios y de otros tipos como un medio de enfrentar el estancamiento económico. Mubarak llevó esto aún más lejos y más profundo con su programa neoliberal de privatizaciones masivas. En contraste con las ilusiones populares, Mubarak no representó una ruptura con el nasserismo, sino su legado. Bajo Nasser, Sadat y Mubarak, Egipto ha permanecido subyugado al mercado mundial imperialista y sus dictados. La diferencia real entre Nasser y Mubarak se remite a que, mientras el primero era un gobernante bonapartista genuinamente popular, el segundo era ampliamente odiado.
Si el poderoso y combativo proletariado egipcio ha de ponerse a la cabeza de los oprimidos para luchar por su propio gobierno, debe romper con sus ilusiones nacionalistas. Lo que hoy se plantea con urgencia es la construcción de un partido obrero, sección de una IV Internacional trotskista reforjada, que luche por un Egipto proletario, como parte de una federación socialista del Medio Oriente.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/33/egipto.html
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2015.09.30 11:44 qryq Obama humillado por Putin en la cuestión de Siria.

La Casa Blanca ha anunciado la suspensión del programa de entrenamiento de rebeldes sirios opuestos al Estado Islámico por "no haber satisfecho las expectativas". La Administración de Barack Obama se vio severamente criticada por ese programa, presupuestado con 500 millones de dólares, que resultó ineficaz y una fuente de derroche.
<>, dijo el portavoz de la Casa Blanca Josh Earnest en una entrevista con la cadena MSNBC. <>, remachó Earnest.
Este septiembre la Defensa de EE.UU. reconoció que los rebeldes 'moderados' entrenados por el Pentágono entregaban municiones y transporte obtenidos gracias al programa estadounidenses a grupos terroristas como el Frente Al Nusra, que es una rama de Al Qaeda. Hubo también múltiples casos de deserciones de los propios combatientes para pasarse al lado de los extremistas.
Durante una reunión en el Congreso se reveló que de los 60 combatientes sirios entrenados recientemente a través del programa especial solo <>, según dijo el representante oficial del Pentágono, el general Lloyd Austin.
En la 70.ª Asamblea General de la ONU el presidente de Rusia, Vladímir Putin, también recordó en su discurso que a las filas de los radicales se unen miembros "de la llamada oposición siria moderada, apoyada por Occidente". <>, advirtió el mandatario haciendo referencia a los planes de aprovechar la actividad de los rebeldes para derrocar el Gobierno de Bashar al Assad.
El senador republicano Dick Black supuso anteriormente en una entrevista concedida a RT que si EE.UU. deja de entrenar y armar a los yihadistas, la guerra en Siria acabará. El político criticó la intromisión estadounidense en Medio Oriente, que en su opinión, provocó el surgimiento de grupos terroristas como el Estado Islámico.
<>, dijo Dick Black.
Cómo el Estado Islámico estafa y extorsiona a través de las redes sociales
El monitoreo y análisis de las cuentas de extremistas en las redes sociales reveló que los terroristas ubicados en Siria utilizan estos canales web para conectarse con mujeres, tener cibersexo y exigir dinero. Así lo demuestra el estudio llevado a cabo por el Instituto de Seguridad Global (ISG).
De acuerdo con el autor del informe, José María Gil Garre, citado por Europa Press, los extremistas del EI en sus perfiles en las redes sociales como Facebook "se proyectan como muyahidines o soldados de Alá, que no dudan en colgar vídeos que muestran a mujeres siendo sacrificadas y hombres duramente castigados por casos de adulterio".
<>, enfatiza el estudio.
Otra observación durante el estudio hizo foco en que los que engañan a las mujeres son "muyahidines que resultan atractivos físicamente". Como resultado chicas de España, Francia, Alemania, Austria o Noruega cayeron fácilmente en la trampa y viajaron a Siria.
<>, señala José María Gil Garre.
<>, según el autor del estudio.
Desfachatez máxima: Turquía podría pedir ayuda la OTAN frente a Siria
Si es necesario, Turquía recurrirá a pedir ayuda a la OTAN contra la ‘amenaza’ del Gobierno sirio y el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe), afirma Davutoglu.
<>, recalcó el lunes el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, en declaraciones a la prensa.
Siria asegura que el Gobierno de Turquía respalda a los terroristas que operan en su país.
Análisis: EL JAQUE MATE DE PUTIN A OBAMA
Putin es un maestro del HECHO CONSUMADO. Su estrategia consiste en la toma por SORPRESA de un objetivo localizado para DIVIDIR LAS POSICIONES DEL ENEMIGO. No se apodera de la TOTALIDAD, solo toma un pedazo para dividir y FRAGMENTAR el campo enemigo. Divide y reinarás.
Lo hizo en el Caúcaso cuando fragmentó GEORGIA (aliada de EEUU) ocupando militarmente dos provincias separatistas que decretaron su independencia aliadas con Rusia. En Europa del Este primero FRAGMENTÓ UCRANIA por el sur, ocupando CRIMEA que declaró su independencia aliada con la Federación Rusa. Después fragmentó Ucrania por el ESTE utilizando la misma operatoria de insertarlo en la órbita de Rusia. De esa manera, desarmó el golpe de Estado de Obama y sus socios imperiales de la OTAN que se habían apoderado de Ucrania.
Y hace una semana repitió la estrategia del HECHO CONSUMADO en Siria. En silencio, y por sorpresa, desplegó una PODEROSA FUERZA MILITAR (con armamento de última generación) en territorio sirio. Simultáneamente, en silencio, motorizó un COMANDO DE ACCIÓN CONJUNTA entre Rusia, Irán, Siria, Irak y Hezbolá contra las organizaciones terroristas sostenidas por EEUU y sus socios de la OTAN.
Técnicamente, con esta operación DIVIDIÓ MEDIO ORIENTE en un sector controlado por RUSIA (con Irán como potencia regional) y otro controlado por EEUU y las potencias de la OTAN. Y así como Obama y sus socios se valieron de la GUERRA RELIGIOSA para lanzar al TERRORISMO YIHADISTA SUNÍ contra Siria e Irak, Putin también utilizó la GUERRA RELIGIOSA para crear una COALICIÓN MILITAR CHIÍ contra los yihadistas sunies, incluido Estado Islámico.
En resumen, y con el HECHO CONSUMADO, Putin se proyectó como el PROTAGONISTA CENTRAL en Medio Oriente. De cuyo liderazgo depende las RESOLUCIÓN MILITAR de la guerra intercapitalista con EEUU en la región. Y la MOVIDA MILITAR de Putin en Siria se complementó con otro HECHO CONSUMADO en la ONU. Y no por casualidad, después de diez años de ausencia, ayer el presidente ruso utilizó el estrado de la Asamblea Anual de la ONU para instalar la INVASIÓN TERRORISTA en Siria como el centro del debate mundial. Y antes de que EEUU y las potencias imperiales de la OTAN se recuperaran de la SORPRESA MILITAR rusa en Siria, Putin utilizó su discurso para acusarlos de "HIPÓCRITAS" y responsables de la destrucción terrorista de Siria.
Y Putin DIVIDIÓ el campo enemigo poniendo a EEUU y a Francia (que están bombardeando a Siria en apoyo del terrorismo) como los PRINCIPALES RESPONSABLES de la tragedia siria con el terrorismo. Y así como instaló su liderazgo militar en Siria y Medio Oriente, instaló su liderazgo diplomático en la ONU. Obama, que miraba por TV, se guardó en el bolsillo su discurso de "Al Assad responsable del terrorismo en Siria" y tomó cuenta de su DERROTA. Se quedó nuevamente solo y AISLADO como cuando FRACASÓ en su intento de BOMBARDEO UNILATERAL para derrocar al gobierno sirio el año pasado. Y la reunión que sostuvieron Obama y Putin ayer en la ONU, solo fue para TOMAR CAFÉ. Un diálogo de sordos. Todo sigue PEOR (y mucho peor para Obama).
Putin le aplicó un JAQUE MATE. Movió, ocupó y DIVIDIÓ el escenario de Siria y Medio Oriente. Posicionó su liderazgo internacional y dividió la ONU, y ahora espera la RESPUESTA de sus enemigos. Y la guerra continúa.
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2015.04.04 22:25 qryq El Nobel de la Paz era guerrero (y 2)

En Siria la guerra civil está en su cuarto año (1). Han muerto al menos 20.000 personas y 18 millones son víctimas entre refugiados y desplazados en el interior. Gran masacre humana y máxima destrucción de infraestructura. Los intereses, especialmente los de Rusia e Irán, podrían generar un diálogo político que diese resultados, pero no lo parece (2). Según ACNUR, las guerras de Siria e Irak elevaron las solicitudes de asilo a las cifras más altas en 22 años, las solicitudes de 2014 se sitúan en 866.000, presentadas en países industrializados, un 45% más que en 2013, cuando se registraron 596.600 (3).
Estados Unidos tiene intereses en la guerra de Ucrania. Podríamos decir que el conflicto comenzó en noiviembre de 2013, pero viene de lejos. El presidente Víktor Yanukóvich, decidió abandonar las negociaciones con la UE sobre un Acuerdo de Asociación, porque no era ventajoso para Ucrania. La guerra de los oligarcas que empezó a mediados de los noventa sigue gozando de buena salud (4). Es un país con dos identidades: los que quieren mantener lazos con Rusia, y los nacionalistas que quieren acercarse a Occidente, que va contra los intereses de Rusia; y los intereses de Europa son los de Estados UNidos. Lo de Ucrania puede ser una guerra eterna; nadie apuesta por su fin. Cambian los gobiernos y se producen insurrecciones que parecen van a instaurar una nueva forma de hacer política, pero no. Rusia y Europa reaccionan para aprovecharse de la situación y Estados Unidos al acecho.
Hay razones por las que los EEUU de Obama, pueda estar preparando el terreno para una guerra contra Rusia, utilizando la guerra civil en Ucrania como excusa provocada. La guerra es una buena justificación para continuar emitiendo deuda soberana y consolidar el dólar americano. Le permitirá controlar la UE y al resto de países europeos (que ya se ha iniciado con el Tratato Transatlántico entre Estados Unidos y la Unión Europea). Una guerra contra Rusia (y contra Irán) justificaría el control total sobre los medios de comunicación, reduciría la competitividad en el mercado de recursos energéticos y permitiría a Washington controlar la produción de crudo de Oriente Medio y perpetuar el sistema del petrodólar (5). La guerra permitiría atacar derechos y libertades civiles. Algo ya conocemos aquí. El Gobierno de Rajoy ha aprobado su <> (6): la ley de seguridad ciudadana, código penal y ley antiyihadista (7). Tendremos tiempo de hablar de ello, si nos lo permiten.
Obama tiene sus propias guerras. En Pakistán incrementó los bombardeos contra líderes de Al-Qaeda y talibanes. Libia fue la segunda de su propiedad, que se desarrolla en los cielos, sentado <> (8). La participación de los Estados Unidos fue determinante. Los europeos en coalicción no hubieran podido sostener la campaña. La guerra no fue secreta pero sí opaca, Porque Obama no quería dejarse ver. La guerra en Libia, que derrocó a Gadafi en 2011, continúa y ha convertido todo en un caos. La ONU informa que entre 200.000 y 300.000 combatientes disponen de armas y luchan por alguna de las dos facciones que se disputan el poder. El movimiento yihadista Estado Islámico ha tomado posiciones. (9).
Las amenazas a Venezuela pretenden el dominio del continente. <>, dice el decreto de Obama y cuando un presidente americano dice algo así hay que preocuparse. La guerra económica ya está en marcha. Se insta al Gobierno venezolano a liberar a los presos políticos. Estados Unidos ha congelado los activos financieros, prohibido la entrada en el país de siete funcionarios venezolanos y se anuncian más sanciones. El nuevo y peligroso giro que ha tomado la política de Obama contra Venezuela forma parte de una conflagración contra la Revolución Bolivariana (10). Estados unidos apoya a quienes han dirigido actos sediciosos contra el Gobierno. Felipe González, parece que está jugando esta baza, en lo que podría considerarse como una injerencia en los asuntos internos del país latinoamericano. Maduro llama a Felipe González <> y lo acusa de apoyar un golpe contra Venezuela (11). El golpe está asegurado; otra cosa será si triunfa.
Hablando de guerras, permítanme una divagación al paso. Este año se cumplen siete décadas del fin de la Segunda Guerra Mundial, que se llevó por delante a 60 millones de personas. Se han acuñado monedas de 200 euros, en conmemoración de los 70 años de paz. Pero en España no han sido 70. Durante 35 años sufrimos una de las dictaduras más criminales que dejó demasiados muertos en las cunetas. Es un insulto a la dignidad que el rey Felipe aparezca en la dichosa moneda con ese lema, que muestra nula sensibilidad hacia las víctimas y poco sentido democrático. Por cierto, en el Senado, todos los grupos políticos, a excepción del PP, han pedido la creación de una Comisión de la Verdad del franquismo, para <>.
Peter L. Bergen, director del programa de seguridad nacional de la New America Foundation, da un repaso a los principales hitos de Obama (12). Ha diezmado a los líderes terroristas de Al-Qaeda; ha colaborado en el derrocamiento de Muamar Gadafi; ha intensificado los ataques con aviones no tripulados en Pakistán; ha librado eficaces guerras encubiertas en Yemen y Somalia; autorizó triplicar el número de tropas estadounidenses en Pakistán; Ordenó y supervisó la operación que acabó con Osama bin Laden y los conflictos siguen siendo los mismos y ampliados.
Obama llegó al poder con la promesa de poner fin << a una década de guerras. Ahora prepara nuevas formas guerreras y campañas bélicas sin final definido. El giro en su política exterior promete marcar su legado. Si Obama recibió en herencia las guerras de Irak y Afganistán y contra el terrorismo, tiene en su haber los conflictos en Pakistán, Siria, Libia, Ucrania, amenazas a Venezuela y lo que esté por venir. Si < (13), según el grupo Coz, porque tienen algo especial, lo especial del Premio Nobel de la Paz 2009 es que es guerrero. Por sus actos le conocemos, no por sus dichos.
Artículo de Víctor Arrogante.
NOTAS:
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2015/01/150130_siria_guerra_civil_paz_m_aguirre http://www.diarioprogresista.es/las-guerras-en-siria-e-irak-elevan-las-solicitudes-de-asilo-62174.htm http://www.guerraeterna.com/un-nuevo-capitulo-en-la-guerra-de-los-oligarcas-de-ucrania/ http://www.publicoscopia.com/opinion-politica/item/1125-ucrania-la-toma-del-poder-por-las-bravas.html http://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/preguntas-Tratado-Transatlantico-TTiP-respuesta_0_315669128.html http://www.ecorepublicano.es/2015/03/10-razones-por-las-que-eeuu-ansia-una.html http://www.20minutos.es/noticia/2414834/0/trio-mordazas/aprobacion-final/claves/ http://www.publicoscopia.com/opinion-politica/item/3269-contra-el-terrorismo-el-trafico-de-armas-y-a-favor-de-las-libertades.html http://elpais.com/diario/2012/01/13/internacional/1326409205_850215.html http://www.eldiario.es/politica/ONU-combatientes-participan-conflicto-Libia_0_370263181.html https://prensapcv.wordpress.com/2015/03/26/imagenes-partido-comunista-en-la-sede-de-la-onu-rechazo-decreto-obama/ http://actualidad.rt.com/opinion/erika-ortega-sanoja/168638-obama-prepara-guerra-total-venezuela http://www.rtve.es/noticias/20150325/maduro-llama-felipe-gonzalez-lobbista-acusa-apoyar-golpe-contra-venezuela/1122100.shtml http://www.publico.es/politica/grupos-del-senado-menos-pp-1.html http://noticias.lainformacion.com/mundo/obama-de-nobel-de-la-paz-a-senor-de-la-guerra_aqxW6yR86p3Py3dRAXJfR2/ https://www.youtube.com/watch?v=JwydhmM-jeA
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2015.04.01 17:01 Znacheniye Pepe Escobar: aullidos en Donetsk.Simplemente un aullido de ira y desprecio ilimitado.

Acabo de regresar de la sufridora República Popular de Donetsk.
Ya estoy de vuelta en la espléndida e insolente OTANistán. Muchos –en Donbass, en Moscú y ahora en Europa– me han preguntado qué es lo que más me ha sorprendido de la visita.
Podría empezar parafraseando a Allen Ginsberg en Aullido: “He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura.”
Pero eso era la Guerra Fría de mediados de los 50. Ahora nos encontramos en los inicios de la Guerra Fría 2.0 del siglo XXI.
Así que lo que vi fueron los espantosos efectos secundarios de las peores mentes de mi generación, y de las siguientes, corroídas por la locura (de la guerra).
Vi refugiados en el lado ruso de la frontera, principalmente familias normales europeas de clase media, cuyos hijos, cuando llegaron al refugio, se escondían debajo de la mesa al escuchar un avión en el cielo.
Vi al Dylan de Donetsk refugiándose en su solitaria habitación en una residencia para veteranos, convertida en un refugio antiaéreo, luchando contra la tristeza y la desesperación cantando canciones de amor y heroísmo.
Vi familias enteras atrincheradas en completamente decorados refugios antiaéreos de la época soviética aterrados de salir, traumatizados por los bombardeos orquestados por las “operaciones antiterroristas” de Kiev.
Vi una ciudad industrial moderna y trabajadora medio vacía y parcialmente destruida, pero no doblegada, capaz de sobrevivir por sus agallas y su astucia, con algo de ayuda de los convoyes humanitarios rusos.
Vi a chicas preciosas charlando junto a la estatua de Lenin en la plaza central lamentándose de que su única oportunidad de pasar un buen rato eran las fiestas familiares en casa las unas de las otras porque la vida nocturna ha muerto y “estamos en guerra”.
Vi la práctica totalidad del barrio de Oktyabrsky, junto al aeropuerto, bombardeado como si se tratara de Grozny, prácticamente desierto, salvo por algunas babushkas solitarias que no tienen dónde ir y tienen demasiado orgullo para renunciar a sus retratos familiares de los héroes de la Segunda Guerra Mundial.
VI puestos de control como si volviera a estar en Bagdad en la ofensiva de Petraeus.
Vi al principal medico de traumatología en un importante hospital de Donetsk confirmar que no ha habido ni Cruz Roja ni ayuda humanitaria internacional para la gente de Donetsk.
Vi a Stanislava, una de las mejores y más expertas francotiradoras de la RPD, encargada de nuestra seguridad, llorar al poner una flor en el lugar de una dura batalla en la que su batallón se encontró bajo el fuego ucraniano, donde veinte soldados resultaron gravemente heridos y uno murió, y donde ella fue herida por la metralla y sobrevivió.
Vi iglesias ortodoxas completamente destruidas por los bombardeos ucranianos.
Vi la bandera rusa aún izada sobre el edificio anti-Maidan, que hoy es el edificio del Gobierno de la RPD.
Vi el reluciente Donbass Arena, estadio del Shakhtar Donetsk y OVNI en la ciudad herida por la guerra, desierto, sin un alma en las gradas.
Vi la estación del tren de Donetsk bombardeada por los matones de Kiev.
Vi a un sintecho gritar “¡Robert Plant!” y “¡Jimmy Page!” al conocer que sigue enamorado de Led Zeppelin y que ha guardado todos sus vinilos.
Vi una fila de libros que nunca se rindieron tras las ventanas rotas, bombardeadas en Oktyabrsky.
Vi las tumbas recientes donde la RPD entierra a sus héroes de la resistencia.
Vi lo alto de la colina de Saur-Mogila, que la resistencia de la RPD perdió y reconquistó después, donde ahora ondea una solitaria bandera roja, blanca y azul.
Vi al super hombre levantándose de la destrucción en Saur-Mogila: una estatua caída en el monumento a los héroes de la Segunda Guerra Mundial, que hace setenta años luchaba contra el fascismo y hoy ha sido derribado, pero no destruido por los fascistas.
Vi la caldera de Debaltsevo en la distancia y entonces pude apreciar perfectamente, geográficamente, cómo la táctica de la RPD rodeó y apretó a los desmoralizados soldados de Kiev.
Vi al ejército de la RPD de maniobras junto a la carretera que une Donetsk y Lugansk.
Vi al ministro de Exteriores de la RPD con esperanzas de que pudiera haber una solución política en lugar de la guerra, a la vez que admitía que sueña con la RPD independiente.
Vi a dos tremendos comandantes cosacos contarme en granja de cría de caballos en la sagrada tierra cosaca que la guerra de verdad aún no ha comenzado.
No vi el completamente destruido aeropuerto de Donetsk porque el ejército de la RPD estaba demasiado preocupado por nuestra seguridad y nos negó el permiso mientras el aeropuerto seguía siendo atacado, en una violación de Minsk 2; pero vi la destrucción y la foto de los cuerpos de soldados ucranianos apilados en el móvil de un soldado serbio de la resistencia.
No vi, como tampoco lo han hecho los observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa, las columnas y columnas de tanques y soldados rusos que el actual doctor Strangelove a cargo de la OTAN, el general cría-odio, ve a diario en sus exaltados sueños de invadir Ucrania una y otra vez.
Y no vi la arrogancia, la ignorancia, la desvergüenza y las mentiras distorsionadas que esas caras arregladas de Kiev, Washington y Bruselas mientras insisten, una y otra vez, en que la población de Donbass al completo, incluidas babushkas y niños de todas las edades traumatizados, está formada por terroristas.
Después de todo, son cobardes autorizados por la “civilización” occidental que nuca se atreverían a mostrar sus arregladas caras a la gente de Donbass.
Así que este es mi regalo para ellos.
Simplemente un aullido de ira y desprecio ilimitado.
http://slavyangrad.es/
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2014.12.28 11:02 foresbailo AHORA QUE ESTAMOS EN LA FIESTA DEL CONSUMO LLAMADA NAVIDAD...El imperio del consumo POR Eduardo GALEANO

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo. El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial. «Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas». Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar. El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico. Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas. El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín. Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados e McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.
Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.
Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar? El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas. Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiene den las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio. Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas? El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial. El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas. La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.
Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta.
Eduardo GALEANO Montevideo, Uruguay
http://latinoamericana.org/2005/textos/castellano/Galeano.htm
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2014.09.05 12:27 labradorPocoLadrador [entre líneas] Traducción discurso Russell 1950. RBU.

Supongo que sabréis que Russell era un defensor de la Renta Básica Universal, e aquella época surgió la idea, pero tuvimos la mala suerte de que saliera la utópica teoría de la socialdemocracia..., ahora nos toca comérnoslo todo con patatas. Ahora hay que revisar qué ha sido correcto y qué no lo es, en cualquier caso, será la ciudadanía la que deba asumir los riesgos, si es que los hay.
Russell en 1950 recibió el premio Nobel de Literatura y, aprovechando que era un conocido activista político y teórico de una ética de carácter laico y científico (ética emotivista, que reconoce unos valores objetivos aunque los desconozcamos y los debates sólo puedan confrontar emociones), quiso traer en su discurso una extensión de sus ideas que, a mi juicio, aún están vigentes.
Si veo que hay movimiento, empezaré a llenar esto de referencias, por lo pronto ahí dejo la primera parte del discurso que, traducido por mí al castellano, ha perdido parte de su intencionalidad de humor blanco; razón por la cual también incluyo el enlace más abajo.
He incluído anotaciones entre corchetes, espero que no molesten demasiado.
Que lo disfruten.
¿Qué deseos son políticamente importantes?
Sus Altezas Reales, Damas y Caballeros,
He elegido este tema como mi lectura de esta noche debido a que creo que las más populares discusiones de política y teoría política no suelen ahondar en la psicología. Lo que son hechos en la economía, las estadísticas, el proceso constituyente, y así, quizá no sean para tanto. No es demasiado difícil el saber cuántos surcoreanos y norcoreanos habían para cuando empezó la guerra: si se pusieran a mirar en los libros adecuados serán capaces de asegurar cuántos habrían y hasta cuánto de peligroso era su destacamento militar. Pero si quisieran saber qué clase de persona es un coreano, así como apreciar la sutileza entre uno del norte con uno del sur; si quisieran saber qué es lo que esperaban de la vida, cuáles eran sus penas, cuáles sus esperanzas así como sus miedos; en una palabra, que es lo que, como se dice, "les hacía tilín", todo el tiempo que gasten en esos libros tan referenciados será en vano. Incluso no podrán decir de qué manera los surcoreanos asimilan el UNO [movimiento político], o si prefieren la unión con los del Norte. Así como tampoco podrían adivinar hasta qué punto desearían apoyar unas elecciones para posicionar a unos políticos que ni conocen.
Todas estas cuestiones provocan rechazo ante los sabios que se ubican en las capitales remotas [aquí en Occidente], para provocar merecidas críticas. Si la política fuera, como tal, una ciencia y si la cosa no consistiera en ir incitando a la creación constante de emociones [populismo demagógico], se haría imperativo que nuestro pensamiento político llegara a penetrar mucho más allá de los movimientos de las personas.
¿Cuál podría ser la influencia de los eslóganes contra el Hambre? ¿Cuál es la efectividad con respecto al número de calorías gastadas por llevarlo a cabo? Si un hombre le ofreciera democracia y otro le ofreciera un saco de harina, ¿en qué etapa de hambruna antepondría el saco al poder de voto? Todas estas cuestiones son tomadas con muy poca consideración.
Aún así, hagámoslo de esta manera, por el momento olvidémonos de los koreanos y consideremos solo la raza humana. Toda actividad humana está marcada por deseos. Existe una corriente científica bastante desarrollada de lo más falaz por unos moralistas contemporáneos que aseguran que es posible resistirse al deseo en el interés del deber y los principios morales. Digo que es falaz, no porque no haya persona que no se rija por un sentido del deber, sino porque el deber no se establece en [email protected] hasta que se tenga el deseo de querer sentir una sensación de plenitud por tener el trabajo cumplido [a ver si alguien me ayuda a traducirlo mejor]. Si realmente quieren saber qué hará una persona, no sólo deberán saber principalmente, cuáles son sus circunstancias materiales, sino que además todo el sistema de deseos con sus relativas pulsiones.
Hay deseos que, con mucha fuerza, no tienen, por norma, ninguna relevancia política. La mayoría de las personas en algún momento de su vida desean casarse, pero como norma encuentran la manera de satisfacerlo sin adoptar ninguna clase de decisión expresa, decisión política. Habrá, por supuesto, excepciones; el rapto de de las mujeres de Sabine es un caso. Así como la evolución en el nordeste de Australia sometida por la vigorosidad de jóvenes que, obligados a tener que trabajar, desdeñaron a la sociedad femenina. Aunque esos casos son inusuales, y por regla general el interés que haya entre hombres y mujeres se desempeña de una manera espontánea y natural.
Los deseos de relevancia política quizá podamos dividirlos entre un grupo primario y otro secundario[Léase la pirámide de Maslow: A Theory of Human Motivation A. H. Maslow (1943)]. En el primario obtenemos las necesidades fundamentales para vivir: ya sean comida, refugio y ropa. Cuando esta clase de cosas se encuentran por doquier, no encontraremos límites a la capacidad que tenga el ser humano para dar lo mejor de sí, así como incluso tampoco veremos límite alguno, en fuerza coercitiva, a la hora de querer mantener la seguridad de su sistema. Se ha dicho por los más contemporáneos estudiantes, que en cuatro ocasiones diferenciadas, la sequía en Arabia provocó oleadas migratorias a las zonas colindantes, con sus correspondientes efectos ya sea políticos, culturales y religiosos. La última de esas ocasiones provocó el áuge del Islam. La propagación gradual de los clanes germánicos desde el sudeste ruso hasta Inglaterra, y más allá, hasta San Francisco, tuvieron motivos similares. Sin lugar a dudas el deseo por comida estuvo, y lo sigue estando, en uno de los principales motivos de los hitos políticos.
Pero el hombre difiere de los animales en una cosa muy importante, y es que tiene deseos que son, como el hablar, de infinitos usos, que jamás podrán quedarse plenamente satisfechos, y que a la hora de alcanzarlos podrían mantenerle en paz como si estuviera en el Paraíso. La boa constrictor, en cuanto se ha hecho con un buen bocado, procede a darse una siesta, y no vuelve a levantarse hasta que toque volver a comer. Las personas, mayormente, no son así. Cuando los árabes, que solían vivir con moderación en ciertas épocas, conquistaron las riquezas del Imperio
Romano Oriental, y habitaron en palacios de toda clase de los más increibles lujos de detalles, no por ello se volvieron inactivos. El hambre ya no era una razón, fueron alosanjados por los exclavos griegos mediante exquisitos abituayamientos sin que ellos opusieran a penas una leve resistencia. Sin embargo, otros deseos se mantuvieron en activo: cuatro en particular, que podríamos etiquetar como avaricia, rivalidad, vanidad y amor por el poder.
Avaricia- el deseo de obtener tantos bienes como sea posible, o el título de tales bienes - es un motivo que, supongo, tiene su origen en una combinación de miedo con el deseo de evitar las necesidades. Una vez me hice amigo de dos chicas de Estonia, que a duras penas pudieron escapar de morir de hambre. Vivieron con mi familia, y tuvieron cuanto quisieron para comer. Pero en sus ratos de ocio, no se les ocurría nada mejor que ir a visitar a los vecinos para robarles las patatas que habían estado almacenando. Algó así pasaría con Rockefeller, que tras vivir una infancia bajo la dura pobreza, acabaría por comportarse de esa manera tan peculiar en su etapa rica y adulta. Asímismo,los caciques árabes desde sus divanes bizantinos de seda no podían olvidar el desierto, y acumularon riquezas más allá de cualquier necesidad física. Pero cualesquiera que sean los motivos psicoanalíticos de la avaricia, nadie podrá negar que este es uno de los grandes motivos - o al menos entre los más potentes, para ser, como he dicho antes, uno de los motivos con carácter infinito. Sin embargo cuanto más adquieras, siempre desearás tener más; la saciedad es un sueño que siempre se te escapará.
Pero la avaricia, a pesar de ser lo que sustenta al sistema capitalista, es el principal motivo que supera el problema del hambre cuando no se dispone de otra cosa [Russell conseguiría el Nobel de literatura, pero hablaba más raro que un perro verde]. La rivalidad es una razón mucho más potente. Una vez más, en la historia mahometana a las dinastías les tocaba aguantarse ya que los hijos de un sultán con diferentes madres podrían entrar en conflicto [no he podido traducir el doble sentido: los conflictos existían cuando eran las propias madres las que no se entendían], conllevando a una guerra civil de lo más ruinosa. La misma clase de cosas ocurre en la moderna Europa. Cuando el Gobierno británico tan desafortunadamente confió en el Kaiser para hacer revista de la armada en Spithead, aquello que se le pasó por la mente no era ni mucho menos lo esperado. Lo que dijo fue: "Tengo que mostrar una armada tan buena como la de la yaya", y de este pensamiento emergió toda una amalgama de problemas posteriores [al parecer a los nobles ingleses les da por competir por el tamaño de los desfiles militares]. El mundo sería mucho mejor si la avaricia tuviera más fuerza que la rivalidad. Pero, de hecho, los hay que mostrarían un enorme rostro de satisfacción sólo al comprobar el gran empobrecimiento y su consecuente ruina a aquellos que pretendan satisfacer sus ansias de rivalidad [la rivalidad provoca el disfrute por la ruina ajena]. De ahí la gracia de los impuestos y lo sutilmente elevados que están [humor inglés muy actual con nuestro presidente plasma y las risas de Montoro].
La vanidad es una razón de inmensa potencia. Cualquiera que haya tenido algo que ver con niños sabrá cómo éstos acaban haciendo auténticas trastadas, para luego decir: "mírame". "Mírame" es uno de los más fundamentales deseos del corazón humano. Puede adquirir innumerables formas, desde las bufonadas [Dragó+política] hasta la búsqueda del Legado que le queda al ser humano para alcanzar la inmortalidad. Hubo un principito de la Italia renacentista al que un sacerdote le preguntó en su lecho de muerte si había algo de lo que se arrepentía: "Sí", dijo, "hay una cosa. En una ocasión recibí tanto al emperador como al papa a la vez. Los llevé a lo alto de mi torre para ver las vistas, y me negué a aprovechar la oportunidad de tirarlos a ambos torre abajo, lo cual me habría llevado a la inmortalidad en todos los libros de Historia". La historia no nos cuenta si obtuvo la absolución [pausa para ver si el público se ríe, bueno, bien contado hace gracia]. Uno de los problemas de la vanidad es que crece a medida que se alimenta. Cuanto más hablas de algo, más quieres saber sobre ese algo. Quien es condenado por asesinato en cuanto tenga acceso al fallo del juez mediante la prensa, acabará por indignarse en cuanto descubra el más leve error en la información publicada. Y cuanto más lea sobre él más indignado se sentirá por cada misiva o detalle que haga pobre el trabajo del informe. Tanto políticos como literatos se encuentran en una situación parecida. Y en cuanto les toque el querer relatar la historia de un famoso, más difícil será resumir su historia sin levantar suspicacias. Y no hay que menospreciar la fuerza de desempeño que pueda tener el ceño fruncido ya sea de un niño de tres años o de un auténtico apoderado. La Humanidad siempre tuvo el lujo de atribuir esta clase de deseos y pulsiones a la Deidad, la cual se imaginaban ávida de un continuo deseo de ser alabada. Sin embargo, aun siendo tan grande la influencia de las razones que estamos dilucidiendo, hay un motivo que las supera a todas. Me refiero al amor por el poder. El amor por el poder es cercano a la vanidad, pero no se parecen en nada. Lo que necesita la vanidad para conseguir su satisfacción es la gloria, y es fácil conseguir la gloria sin poder. Las personas que disfrutan de una suerte de Gloria en los Estados Unidos son las estrellas de cine, pero ya les gustaría ponerse en el lugar de Comité de Actividades Anti-Americanas, que no disfruta de ninguna sensación de gloria. En Inglaterra el rey disfruta de más gloria que el Primer Ministro, pero éste tiene más poder que el rey [igualito que con Juanca, pero al revés: la gloria se lo lleva el botones del reino]. Muchas personas prefieren la gloria antes que el poder, pero esa clase de personas no son las que marcan los hitos en la historia.
Por los corredores de los palacios de Napoleón se decía: "Él no estaba tan loco como para dejarlo todo por Moscú". Napoleón, que ciertamente nunca estuvo desprovisto de vanidad, de elegir siempre elegía el poder. Para Blücher, esta elección fue una locura [aquí Russell nos dice que por amor al poder se puede sacrificar incluso la gloria, interpreto que porque se buscaba la victoria tanto de Francia como del individuo frente al invierno ruso]. El poder, así como la vanidad, es insaciable. Nada salvo la omnipotencia podría satisfacerla completamente. Y como es propio de los vicios de la gente más energética, la eficacia de gasto energético que pueda suponer el amor por el poder no puede justificarse debido al número de veces que hace su aparición en escena [esto contradirá la teoría de Dawkins sobre el gen egoísta]. Es, si lo miramos bien, como mucho el más poderoso de los motivos que empujan a las personas, que acaban siendo importantes, a hacer lo que hacen.
[...]
http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/1950/russell-lecture.html
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